
Hará un par de meses en esta
ciudad, un señor fue detenido por la policía municipal por haber robado
alimento para su hogar, el pobre hombre refundido por tres meses sin derecho a
fianza.
Por esos mismos meses la policía
municipal detuvo a una banda de malandrines con pistola en mano, cuchillos y
todo su equipo de artillería, como si fuesen sacados de una película de Rambo,
ellos tuvieron a bien ser encerrados y para sorpresa de todos, incluyendo al
director de la Policía Municipal, les llego la orden de liberarlos en tres
días.
Otro incidente vivido en pleno
centro de la ciudad, una señora fue asaltada en plena luz del día, la pobre
señora gritaba por ayuda, clamaba por que no la robaran o se la llevaran,
nadie, ni siquiera las enfadosas moscas que suelen ser molestas, estaban.
Un sonadísimo caso fue el
incidente perpetrado por un menor de edad que arrollo a dos menores de edad, a
una de ellas le afecto el talón y la otra persona fue a tratamiento de terapia,
el que hizo daño, solamente duro una semana bajo resguardo.

¿Justicia? ¿Qué es?, ¿Por qué todas
las personas de esta ciudad en donde se conoce quien es quien, ¿da la mano?, ¿Dónde
está predicación laica, de misericordia, ayuda al prójimo, amor a mi semejante?
Definitivamente hay un autoengaño o ¿cobardía? ¿Acaso será que la persona
implicada afecta ciertos intereses personales? O porque son personas conocidas.

¿Qué hay de esas personas a
quienes se les ha confiado un cargo de profesionalismo, equidad, justicia y
actuar de manera pasiva ante este tipo de casos como muchos otros que se han
dado?

Es tiempo de realizar un cambio de mentalidad, de hacer a un lado ese lado mezquino, de no venderse, de no dejarse seducir por el cargo que hoy ostentan no sabiendo que el día de mañana desaparecerá en sus vidas y será tan común como uno de nosotros.
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