El resultado ha sido una de las
partes cómodas ya que cuentan con el apoyo del Ayuntamiento para que el
producto que ellos ofrecen no se eche a perder con tanta facilidad, sin
embargo, nunca falta, ése pero que echa a perder, lo que con sacrificios se
logra.
El punto en contra lo tiene el
dueño de una lona gris que, al término del cierre de ventas, obstaculiza el
paso peatonal a personas que desean utilizar la banqueta a cualquier hora de la
noche o bien de la madrugada, todo por la flojera de no dejarla a la altura de
cómo se encuentran las demás.
La ciudadanía se ha preguntado
que si llegase a presentar un accidente, a ¿Quién se debe de recurrir? ¿Al
dueño de la lona o al Ayuntamiento?
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